Por los pequeños ingenieros
En Jorge Newbery 4015 funciona el centro "El Ingeniero Tecnológico", para chicos de la primaria. Con Mecanos, los interesan en esta disciplina.
El ingeniero Eduardo Cossio, que nació en Buenos Aires en 1944, anima junto a un puñado de docentes un centro de enseñanza tan curioso como tonificante para la Argentina "de hoy y la que viene, esa que está en sintonía con las palabras que emitió la semana pasada Cristina Fernández de Kirchner, de que más que m'hijo el Doctor, prefería un hijo ingeniero, y exhortó a todas las madres a que también prefieran un ingeniero", como él mismo dice a Tiempo, con un entusiasmo de hierro. El centro se denomina "El Ingeniero Tecnológico", funciona en el barrio de Chacarita, y "básicamente busca transmitir nuevamente en los chicos y en las chicas la pasión por la ingeniería, como cuando nosotros jugábamos al Mecano, y ese saber, alentado de chico, forja las bases para los procesos industrialización", añade en el local que queda sobre la calle Jorge Newbery 4015, donde recibió a este diario.
El centro tiene como objetivo declarado inocular la pasión por la ingeniería a las escuelas –lo hace recibiendo a los alumnos de las escuelas públicas de la zona, a quienes se les da una charla, y se les hace "jugar" al Mecano, o más bien a los más modernos, que por fortuna lo imitan. "La idea es que el conocimiento llegue a todos", añade Cossio. Para que las escuelas lleguen a este centro, Cossio y los docentes cuentan con la asistencia de dos grandes (pero muy jóvenes) comuneros del Frente para la Victoria, Camila Rodríguez y Luis Cúneo, que defienden, a su vez, la escuela pública frente a los procesos de "desguace e invisibilización de sus logros a que la viene sometiendo el gobierno del PRO".
El centro nació en septiembre de 2012. "Desde luego que quiere revertir los procesos de des-enseñanza que ha sufrido el país en materia de ingeniería. Argentina fue el país que más pasión protagonizó por el Mecano en el mundo hispanohablante, y ahora resulta que lo que se parece al Mecano viene de afuera, ¿qué pasó con toda esa pasión?", pregunta Cossio con espanto.
Cossio les da una clase introductoria a los chicos de cómo hacer una casa, o una grúa, o un auto con elementos en miniatura, de juguete, "porque también el ARSat, ese gran logro nacional, se hace desde la ingeniería, desde modelos muy pequeños. Por eso los chicos se quedan sorprendidos cuando abrimos una fotocopiadora, por ejemplo, y les explico cómo funcionan ciertas cosas que pertenecen a la ingeniería, y comienzan a ver que eso que ellos usan es fruto de un trabajo, de un conocimiento aplicado, de una inteligencia entrenada".
Isabel Iturzaeta, Noemí Agnone y Silvia Chianeta colaboran como docentes en el centro. Isabel cuenta que su aporte allí pasa por la militancia y la pedagogía, "y por mi experiencia en la docencia en la Facultad de Bellas Artes, porque cuando se trata de aprendizaje, también las disciplinas artísticas tienen mucho que enseñar a la hora de crear y erigir una estructura". Noemí redondea una anécdota del centro: "Los chicos que vienen son alumnos de 4º, 5 y 6º grado de las escuelas primarias públicas. Los chicos, no las chicas, se enganchan en armar modelos con juegos que tenemos acá, de autos y grúas hechos. Lo curioso es que enseguida las chicas comienzan a armar, ellas mismas, los mismos modelos: muchas veces terminan haciendo las cosas de manera más aplicada, y por lo tanto mejor, por lo que también la ingeniería combate el prejuicio que cae sobre las mujeres, en estos temas".
Los comuneros Camila Rodríguez y Luis Cuneo estuvieron presentes también en la charla. Ellos recorrieron las escuelas públicas para observar el estado en que estaban y para articular sus proyectos educativos con otras propuestas de la comunidad.
Por último resta decir que Cossio ha sido militante peronista –militante universitario primero, en la UOM y en SMATA después-, "y quiero concluir con esto –dice Cossio–: que lo que buscamos es alentar a los chicos, antes que lleguen al Industrial, a los oficios de la industria metal-mecánica, por eso podemos decir que estamos formando a los futuros afiliados de esos gremios. Por eso a los gremios de esa industria les pedimos ahora, hoy, que apoyen, o alienten, este centro”.
En Jorge Newbery 4015 funciona el centro "El Ingeniero Tecnológico", para chicos de la primaria. Con Mecanos, los interesan en esta disciplina.
El ingeniero Eduardo Cossio, que nació en Buenos Aires en 1944, anima junto a un puñado de docentes un centro de enseñanza tan curioso como tonificante para la Argentina "de hoy y la que viene, esa que está en sintonía con las palabras que emitió la semana pasada Cristina Fernández de Kirchner, de que más que m'hijo el Doctor, prefería un hijo ingeniero, y exhortó a todas las madres a que también prefieran un ingeniero", como él mismo dice a Tiempo, con un entusiasmo de hierro. El centro se denomina "El Ingeniero Tecnológico", funciona en el barrio de Chacarita, y "básicamente busca transmitir nuevamente en los chicos y en las chicas la pasión por la ingeniería, como cuando nosotros jugábamos al Mecano, y ese saber, alentado de chico, forja las bases para los procesos industrialización", añade en el local que queda sobre la calle Jorge Newbery 4015, donde recibió a este diario.
El centro tiene como objetivo declarado inocular la pasión por la ingeniería a las escuelas –lo hace recibiendo a los alumnos de las escuelas públicas de la zona, a quienes se les da una charla, y se les hace "jugar" al Mecano, o más bien a los más modernos, que por fortuna lo imitan. "La idea es que el conocimiento llegue a todos", añade Cossio. Para que las escuelas lleguen a este centro, Cossio y los docentes cuentan con la asistencia de dos grandes (pero muy jóvenes) comuneros del Frente para la Victoria, Camila Rodríguez y Luis Cúneo, que defienden, a su vez, la escuela pública frente a los procesos de "desguace e invisibilización de sus logros a que la viene sometiendo el gobierno del PRO".
El centro nació en septiembre de 2012. "Desde luego que quiere revertir los procesos de des-enseñanza que ha sufrido el país en materia de ingeniería. Argentina fue el país que más pasión protagonizó por el Mecano en el mundo hispanohablante, y ahora resulta que lo que se parece al Mecano viene de afuera, ¿qué pasó con toda esa pasión?", pregunta Cossio con espanto.
Cossio les da una clase introductoria a los chicos de cómo hacer una casa, o una grúa, o un auto con elementos en miniatura, de juguete, "porque también el ARSat, ese gran logro nacional, se hace desde la ingeniería, desde modelos muy pequeños. Por eso los chicos se quedan sorprendidos cuando abrimos una fotocopiadora, por ejemplo, y les explico cómo funcionan ciertas cosas que pertenecen a la ingeniería, y comienzan a ver que eso que ellos usan es fruto de un trabajo, de un conocimiento aplicado, de una inteligencia entrenada".
Isabel Iturzaeta, Noemí Agnone y Silvia Chianeta colaboran como docentes en el centro. Isabel cuenta que su aporte allí pasa por la militancia y la pedagogía, "y por mi experiencia en la docencia en la Facultad de Bellas Artes, porque cuando se trata de aprendizaje, también las disciplinas artísticas tienen mucho que enseñar a la hora de crear y erigir una estructura". Noemí redondea una anécdota del centro: "Los chicos que vienen son alumnos de 4º, 5 y 6º grado de las escuelas primarias públicas. Los chicos, no las chicas, se enganchan en armar modelos con juegos que tenemos acá, de autos y grúas hechos. Lo curioso es que enseguida las chicas comienzan a armar, ellas mismas, los mismos modelos: muchas veces terminan haciendo las cosas de manera más aplicada, y por lo tanto mejor, por lo que también la ingeniería combate el prejuicio que cae sobre las mujeres, en estos temas".
Los comuneros Camila Rodríguez y Luis Cuneo estuvieron presentes también en la charla. Ellos recorrieron las escuelas públicas para observar el estado en que estaban y para articular sus proyectos educativos con otras propuestas de la comunidad.
Por último resta decir que Cossio ha sido militante peronista –militante universitario primero, en la UOM y en SMATA después-, "y quiero concluir con esto –dice Cossio–: que lo que buscamos es alentar a los chicos, antes que lleguen al Industrial, a los oficios de la industria metal-mecánica, por eso podemos decir que estamos formando a los futuros afiliados de esos gremios. Por eso a los gremios de esa industria les pedimos ahora, hoy, que apoyen, o alienten, este centro”.









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